martes, 22 de agosto de 2017

Victimismo: Una manipulación imperceptible.


Todos hemos sido víctimas en alguna situación con ciertas personas. Todos nos hemos sentido ofendidos por otra persona. Todos hemos sido víctimas.
El asunto es que algunos se quedan en ese estado o asumen el papel de víctimas para toda situación que les sobrevenga.

Hablo de esto, porque he notado que hoy en día abundan las personas que se cobijan bajo el alero de ser "víctimas". Y el ministerio juvenil no es la excepción a esta realidad.

Que un joven piense y actúe de acuerdo a esto, traerá consecuencias negativas, no solo para él o ella, sino para todos quienes estén a su alrededor.

El joven que siempre está victimizándose en el ministerio juvenil tendrá distintas actitudes. No se me ocurrieron todas a mí, porque tenía muchas ideas en mente, pero la psicóloga chilena Camila Rodriguez*, da pautas de su comportamiento y son las siguientes:

1- Deforman la realidad. Estas personas verdaderamente creen que la culpa de las cosas que les ocurren está lejos de ellos; es decir, es de los demás. Su problema es que tienen una noción distorsionada de la realidad, creyendo que todo proviene a causa de circunstancias externas. Poseen además un sesgo negativo para evaluar las cosas, desarrollando un pesimismo exacerbado y obviando todo lo positivo que les sucede.
2- Lamentándose y buscando consuelo luego. Al creerse víctimas permanentes de las circunstancias y “sin poder hacer nada” para cambiarlas, a estas personas sólo les queda buscar consuelo en su lamento; lo cual, incluso les genera cierto placer (por la compasión y protagonismo que les otorga).
3- Permanentemente buscando culpables. Este tipo de personas usualmente desarrolla una actitud algo paranoica e hipersensible, creyendo que los demás intentan perjudicarlos y sintiéndose permanentemente maltratados hasta por el más mínimo detalle. (Ojo que los líderes de jóvenes estamos muy expuestos a esto, porque siempre el culpable será el líder jaja)
4- Convenciéndose de su falta de culpa. Poseen muy poca autocrítica y, por lo mismo, no toleran bien las críticas ajenas. Para ellos, los errores de los demás son intolerables pero los propios, inexistentes.
5- Utilizando un retórica victimista. Su discurso se basa principalmente en descalificar el argumento de los demás, haciendo que el otro asuma el rol de atacante. Lo logran poniéndose a sí mismos en el papel de víctima, eludiendo responsabilidades y sin reconocer sus errores.
6- Manipulando emocionalmente. Estas personas –más o menos conscientes- juegan con las emociones de los demás para dejarlo todo a su favor y quedar como víctimas. Pueden incluso utilizar la empatía que nos puede causar el ver a una “víctima” de algo.

Como te habrás dado cuenta no es bueno que tengamos personas así a nuestro alrededor, pero mucho peor es que tu mismo te comportes así. El Señor no desea tener un pueblo "víctima" de la vida o de todos. Dios desea tener personas en su reino que sepan levantarse de todo problema. Que no se queden estancados, ni que se sigan revolcando en su propia conmiseración.

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
2 Timoteo 1:7 RV60


Examina tus actitudes y reacciones a ciertas cosas que te hayan pasado. Pregúntate ¿Me comporté como víctima? Entonces debes hacer algo por cambiar eso de ti. No andes buscando culpables para todo, es bueno asumir tu responsabilidad y las consecuencias que de ellos provengan. Los demás te lo agradecerán.

Si estás cerca de una persona que crees que es victimista, lo mejor es que tengas cuidado de no ser manipulado y trata de hacerle entender que su actitud no lo ayudará. Aunque parezcas duro o frío en ciertas situaciones, siempre lo mejor ser sincero y decirle la verdad.

Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo.
Efesios 4:25 NTV

Dios te bendiga!!!

* Para ver el texto completo de la Psicóloga:

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