miércoles, 8 de febrero de 2017

3 verdades de ser un hijo de Dios

No todos somos padres. Pero de lo que sí estoy seguro es que TODOS somos hijos. Independiente de las circunstancias en las que nacimos y de quienes nos criaron, todos somos hijos de alguien. Como haya sido, no fue nuestra decisión.

Sin embargo, hay un Padre que nos permite elegir ser sus hijos o no. Ese Padre es Dios. Reconocer a Dios como tu Padre hace que pases a formar parte de la familia de Dios.

Si te consideras parte de esta maravillosa familia vas a tener que saber las 3 verdades de ser hijo de Dios.

1. Los hijos se parecen a sus padres.

Esto se da por la información genética que se traspasa a los hijos. No es solo del papá y de la mamá, sino de los abuelos, tanto paternos como maternos. Por eso hay hijos rubios de padres que no lo son, o hijos morenos en padres que no presentan esas características físicas.

Hay casos es que los hijos salen idénticos al papá o la mamá. Mientras que otros son una mezcla rara de ambos, donde se puede apreciar los rasgos de ambos padres.

Otra cosa es que los hijos se parecen a sus padres no solo en su físico, sino en su carácter, en la forma de ser. En la forma de hablar. Si son ordenados o desordenados. Y también si traen algún mal hábito de sus antepasados. Quizá muchas cosas malas que hemos hecho han sido porque hemos seguido simplemente nuestra herencia pasada de nuestros padres terrenales. Lo genial de todo esto es que, además de nuestros padres terrenales, tenemos a nuestro Padre celestial. Quién es perfecto y digno de imitar.

Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios.
1 Juan 3:9 NTV

Los hijos de Dios se comportan como su Padre. Actúan diferente a los demás, porque tienen valores eternos y no contrarios a la voluntad de Dios.

2. Los hijos tienen responsabilidades.

Hacer el aseo, comprar pan, estudiar y sacarse buenas notas, son cosas que se esperan de los hijos. Cuando no son responsables con esas cosas, hay problemas.

 Hagan todo sin quejarse y sin discutir, para que nadie pueda criticarlos. Lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta.
Filipenses 2:14-15 NTV

Tenemos la responsabilidad de actuar como hijos de Dios. El Señor nos dio libertad, pero no por eso debemos justificar el pecado.

Hoy en día está lleno de personas que proclaman ser hijos de Dios, pero en realidad son de cartón, cristianos light, más conocidos como cristianos carnales.

La voluntad de Dios es que la vida honorable de ustedes haga callar a la gente ignorante que los acusa sin fundamento alguno. Pues ustedes son libres, pero a la vez, son esclavos de Dios, así que no usen su libertad como una excusa para hacer el mal. Respeten a todos y amen a la familia de creyentes. Teman a Dios y respeten al rey.
1 Pedro 2:15-17.

Muchos de esos que se dicen ser hijos de Dios van a la iglesia, ofrendan y hasta se saben las alabanzas nuevas. Sin embargo, ellos no están dispuestos a cambiar su estilo de vida o a buscar más del Señor. Prefieren desobedecer a su Padre celestial.

Ser hijo de Dios no es algo que nos podemos quitar como una prenda de ropa. Lo llevamos a todos lados, está dentro de ti porque el Espíritu Santo habita en ti. De hecho, te desafía todo el tiempo a que actúes como es propio de un hijo de Dios, sin que te importe lo que puedan pensar los que no comparten su forma de vivir para el Señor.

3. Los hijos son herederos.

El Señor promete dar una preciosa herencia a sus hijos. Pero no le dará nada a quienes no han sido tales.

Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento.
Romanos 8:17 NTV

Este versículo habla de una condición para recibir esa herencia: Es que también participemos de su sufrimiento. ¿Eso quiere decir sufrir? Sí.
Quién no esté dispuesto a sacrificar ciertas áreas de su vida para que Dios se glorifique en ellas, no es digno de ser su heredero.

Te invito a que busques siempre la manera de ser como Jesús, que es el perfecto ejemplo de Hijo de Dios. A que tomes la decisión de ser responsable con tu caminar con Él, para que en algún momento recibas esa preciosa herencia que nuestro Padre nos ha prometido.

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